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Creo que la mejor manera de empezar una relación siempre es diciéndolo todo, exponiendo lo bueno, lo malo y sobre todo el lado que no es tan normal, ya que finalmente es lo que nos define.

Hoy por hoy, soy una de las nuevas caras de la tripulación. Ellos me llaman Chef, pero yo creo que ese título sigue siendo demasiado para mí. Lo digo no porque no me sienta capaz, sino porque desde el día que entré a este mundo, siempre lo vi como algo más.

Detrás de un buen plato, de un exquisito vino o de una taza caliente de té, siempre hay historias que los propios platos te van contando, o incluso que la gente con la que compartes se convierte en un intérprete más del fabuloso mundo culinario. Quizás estoy loco, y quizás estoy perdiendo el tiempo, pero en estos cinco años que llevo indagando dentro de este hermoso arte, no ha existido un día en el que algo nuevo no haya saltado a la mesa, lo que me ha permitido constatar que la comida es algo más y siempre será algo más.

Una de las cosas extraordinarias de estar ubicados en este paraíso y tener el equipo que tengo, es que, conforme vamos descubriendo nuevas partes del bosque que nos rodea, George, quien por cierto es el ornitólogo del equipo, ha sabido irme suministrando nuevos hallazgos. Por ejemplo, en mis primeros días me trajo menta silvestre de altura (este es el nombre con la que la conocí), que existe en grandes cantidades por nuestra zona. A esta hoja en cocina la hemos utilizado en lo permitido y en lo prohibido y, gracias a sus características aromáticas, no hemos tenido ningún experimento fallido (por suerte).

Una de las mejores partes de esta aventura es que recién comienza, ya que casi todos los días, no solo George, sino también mi equipo de cocina (a los cuales se los presentaré en un futuro cercano) me sorprenden con nuevos descubrimientos culinarios, lo que nos permite reinventar continuamente y trabajar en conjunto.

La idea de crear este espacio es para registrar y compartir nuestros inventos y proyectos poco comunes. Por el momento me despido y les dejo con una deuda de mi parte, y es la correcta presentación de toda la tripulación de La Hacienda Rumiloma. 

 

Att: Panda