Un plato esconde historias, fábulas, amores y tentaciones, que resulta un verdadero desafío describirlo en su totalidad. Pero en realidad, ¿qué hay detrás de cada bocado de nuestros platos?

Para contestar esto, es necesario entender que, en el lugar donde estamos emana vida y de ella dulces sonidos, los cuales nos cuentan pequeños fragmentos de historia y poco a poco van dejándonos saber quiénes somos. Eso es lo que hacemos en Rumiloma, nosotros no dudamos en romper esquemas y lineamientos ya existentes, no queremos ser parte del resto, no queremos ser tomados en cuenta en la idea de comida típica, al contrario nosotros somos la puerta dimensional que está siempre abierta en medio del bosque más vivo dentro de Quito, somos la parte viva del Pichincha, para que cualquier persona lo suficientemente valiente a dar el paso dentro de ella, se transporte a otro tiempo, a otro contexto de vida, en el cual lo único valido son las experiencias, y la comida solo tendrá el fin de contar historias, historias de hoy, de ayer, de hace mucho, de aquí y también de allá; así que si quieren saber quiénes somos y qué hacemos, nosotros somos Rapsodas, somos los que nos dedicamos a escuchar lo que nos cuenta la tierra y lo vamos plasmando en platos, sensaciones y sobre todo experiencias que son la base de nuestro existir. Aquí te damos la bienvenida a la mesa y te sentamos cerca del fuego, salimos y te escuchamos por qué de otra manera no sería especial.

Y una parte fundamental es, como cualquier historia tiene partes y capítulos, para nosotros éstos son menús, es por esta razón que nuestros menús serán cíclicos para ir avanzando y moviéndonos a través de estas historias. Cada plato será único y tendrá una historia única para contar.